DOMUNI UNIVERSITAS

Método Teológico

Método Teológico

ITI008
Para el mundo cristiano, Jesús es el máximo de las posibilidades humanas. En Él se ve la realización plena del individuo, en su gran capacidad de apertura al Padre y a los que le rodeaban, su prójimo. En la medida en que seamos capaces, con la fuerza del Espíritu Santo, que habita en nosotros, de abrirnos a los demás, de mantener una unión constante con el Creador, de quien procede todo bien, es que nos vamos humanizando cada vez más. Por esa razón el cristianismo es un camino de conversión que se recorre en toda una vida, haciendo de nuestro actuar uno que vaya desarrollando en nosotros la dignidad de un hijo de Dios, en la medida en que a semejanza de Jesús, somos capaces de la alteridad ; de descubrir al Otro y a los otros.

Crédits ECTS: 3
Professeur : Sonia M. Falcón Rivera


Cuando se vive en el ensimismamiento, el egoísmo, nos vamos definitivamente deshumanizando, hasta el punto de negar lo esencial en la vida de cada ser humano, su sociabilidad.

Pablo VI señalaba en su encíclica Populorum progressio, en esa misma línea de pensamiento, sobre la necesidad de un desarrollo humano pleno, en todos sus ámbitos, tanto social como personal, haciendo de la vida en sociedad una inclusiva, compartida y más humana. En esto se reconoce la dignidad humana ;

« Verse libres de la miseria, hallar con mayor seguridad la propia subsistencia, la salud, una estable ocupación ; participar con más plenitud en las responsabilidades, mas fuera de toda opresión y lejos de situaciones ofensivas para la dignidad del hombre ; tener una cultura más perfecta —en una palabra, hacer, conocer y tener más para ser también más—, tal es la aspiración de los hombres de hoy, cuando un gran número de ellos se ven condenados a vivir en tales condiciones que convierten casi en ilusorio deseo tan legítimo. Por otra parte, pueblos recientemente transformados en naciones independientes sienten la necesidad de añadir a la libertad política un crecimiento autónomo y digno, social no menos que económico, con el cual puedan asegurar a sus propios ciudadanos un pleno desarrollo humano y ocupar el puesto que en el concierto de las naciones les corresponde. »

Esa dignidad humana que se ha de valorar en todo momento parte, según la creencia cristiana, de la verdad revelada. Verdad que el mundo cristiano, a través de la historia, ha tratado de profundizar por muchos medios. Esa revelación llegó a su culminación en la persona de Jesús de Nazaret. Como nos dice la Constitución Dei Verbum, del Concilio Ecuménico Vaticano II ; “Después que Dios habló muchas veces y de muchas maneras por los Profetas, "últimamente, en estos días, nos habló por su Hijo".