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[Rostros de Domuni] Magali Bonhomme
17 septiembre 2026
[EPISODIO 15] – Magali BONHOMME
Una pasión por la exégesis, entre la Biblia y el psicoanálisis
Psicóloga y doctora en Psicología Clínica, Magali Bonhomme vive en Antibes, Francia. Después de realizar varias formaciones en psicología y obtener un diploma universitario en estudios teológicos, decidió continuar sus estudios con Domuni, cursando un Máster 2 en Estudios Bíblicos en colaboración con la Universidad Católica de Lovaina.
Un recorrido universitario construido a lo largo de los años
Psicóloga y doctora en Psicología Clínica, Magali Bonhomme ya contaba con un amplio recorrido universitario cuando decidió retomar sus estudios en exégesis bíblica. Posee una titulación de cinco años de estudios superiores en psicología con orientación práctica, seguida de un diploma de investigación en psicología y, finalmente, de un doctorado en Psicología Clínica. También ha ejercido la docencia y ha trabajado en el ámbito universitario antes de orientarse hacia los estudios teológicos.
Esta nueva orientación nace, en particular, de su interés por el psicoanálisis y por los posibles vínculos entre la interpretación psicoanalítica y la interpretación bíblica.
A continuación, cursó un diploma universitario en la Universidad Católica de Lyon. Al término de este recorrido, se fue precisando progresivamente un deseo: dedicarse plenamente a la exégesis bíblica.
Eso es precisamente lo que buscó en Domuni. Tras su formación previa y teniendo en cuenta sus estudios universitarios anteriores, pudo incorporarse directamente al itinerario de máster.
Elegir Domuni para estudiar exégesis
La elección de Domuni respondió, ante todo, a una búsqueda académica muy precisa. Magali quería profundizar en la exégesis bíblica sin orientarse necesariamente hacia un itinerario más general de teología o filosofía.
En Domuni encontró la posibilidad de trabajar específicamente sobre los textos bíblicos, en el marco de una formación universitaria exigente.
«Me gustó la variedad de los distintos ámbitos de estudio sobre la Biblia; pude acercarme muy de cerca a los libros del Antiguo Testamento y a los Evangelios, indistintamente unos y otros».
Otro aspecto le parece especialmente importante: el máster está coorganizado con la Universidad Católica de Lovaina. Las enseñanzas reúnen así a profesores procedentes de diferentes horizontes universitarios.
Para Magali, esta pluralidad constituye una de las grandes ventajas de la formación: diversidad de las materias estudiadas, pero también diversidad de los profesores y de los enfoques.
Estudiar teología: mucho más que adquirir conocimientos
Para Magali, la experiencia en Domuni no se reduce a la adquisición de conocimientos teológicos. Por supuesto, el aspecto académico desempeñó un papel importante: aprecia el estudio, la reflexión teórica y la posibilidad de comprender mejor los temas que le interesan.
Pero, con la perspectiva del tiempo, identifica una aportación más profunda de su formación: la posibilidad de poner en relación los conocimientos adquiridos con su propia historia y su propia experiencia de fe.
«Una aportación interesante que probablemente antes no tenía tan clara, pero que ahora me parece fundamental, era relacionarlo con mi vida, con mi experiencia de vida, y llevarlo a mi experiencia con Dios».
Es esta articulación entre teología y existencia la que constituye, para él, uno de los aspectos más significativos de su recorrido.
Estudiar teología le permitió encontrarse con la fe cristiana católica, o redescubrirla, desde diferentes perspectivas, pero también vivir lo que describe como un verdadero encuentro, o un «reencuentro», con Dios.
La formación universitaria se convierte así en un espacio en el que la inteligencia y la espiritualidad no se oponen. El estudio alimenta la reflexión, mientras que la reflexión permite volver a la experiencia personal.
Una formación compatible con la vida profesional y familiar
Cuando Magali comenzó sus estudios, ya era psicóloga y madre de tres hijos, que en aquel momento todavía eran menores de edad. Su vida profesional y familiar dificultaba la organización de estudios universitarios según un calendario tradicional.
Por ello, el formato a distancia se impuso de manera natural.
Al vivir en el sur de Francia, habría tenido que realizar numerosos desplazamientos para seguir una formación presencial. La elección de un formato 100 % en línea le permitió, por el contrario, preservar el equilibrio entre su vida personal, su vida familiar y su actividad profesional.
También menciona la dimensión ecológica de esta elección, ya que los desplazamientos representaban para ella un coste que no deseaba imponer al medio ambiente.
Pero, más allá de la posibilidad de estudiar a distancia, lo que más le conviene es la libertad de organización.
Una de las características de Domuni que más marcó a Magali es la posibilidad de gestionar libremente su propio ritmo de trabajo. Los cursos están disponibles desde el comienzo del año universitario y cada estudiante puede organizar su recorrido según su propia manera de trabajar.
Magali eligió así dedicar varias semanas, e incluso varios meses, a una sola disciplina antes de pasar a otra. Por ejemplo, podía dedicar varios meses al aprendizaje del griego y, posteriormente, concentrarse en el libro de Job o en el Evangelio según Marcos.
Otros estudiantes pueden, por el contrario, preferir avanzar simultáneamente en varias materias.
Esta libertad de organización le parece una verdadera oportunidad para las personas que retoman sus estudios mientras ya tienen una vida profesional y familiar.
La relación con los profesores también contribuye a esta flexibilidad. Magali destaca la facilidad de los intercambios con los docentes, así como la claridad de los trabajos que deben realizarse en cada enseñanza. Las correcciones suelen ser rápidas y los profesores permanecen disponibles para responder a las preguntas.
Un máster como «camino»
Para Magali, su experiencia no puede resumirse como una simple sucesión de cursos y trabajos universitarios.
Utiliza una palabra para caracterizar su recorrido: camino.
«Evidentemente, no soy la misma persona después de haber preparado este máster con Domuni que antes».
Debido a su situación profesional y familiar, necesitó más tiempo que los dos años previstos teóricamente para completar su máster. Este tiempo adicional le permitió finalmente vivir la formación como un recorrido progresivo, marcado por descubrimientos, nuevas comprensiones y un interés que evolucionaba a medida que avanzaban las enseñanzas.
Por tanto, el máster no representó para ella únicamente la obtención de un nuevo título. Respondía ante todo a un proyecto personal: abrir nuevas vías de reflexión sobre su práctica profesional, sus centros de interés y su relación con los textos bíblicos.
Cruzar exégesis y psicoanálisis
Desde el principio, Magali tenía un proyecto singular: comprender cómo la interpretación bíblica puede iluminar la interpretación psicoanalítica y viceversa.
Esta voluntad de poner en diálogo dos ámbitos que ocupan un lugar importante en su recorrido encuentra su expresión más desarrollada en su trabajo de fin de máster. Eligió trabajar sobre el relato de Caín y Abel, en el libro del Génesis, cruzando dos enfoques: una lectura exegética y una lectura psicoanalítica.
Su tema le permitió así aprovechar su formación como psicóloga, al tiempo que aplicaba los métodos universitarios adquiridos durante su máster. A este respecto, subraya la importancia de poder proponer ella misma su tema de investigación. No tuvo que adaptar su proyecto a las investigaciones que ya llevaba a cabo un director de investigación: pudo trabajar sobre una cuestión que era verdaderamente importante para ella.
También destaca la calidad del acompañamiento recibido durante esta investigación, especialmente por parte de su director de trabajo de fin de máster, a quien describe como particularmente comprensivo y atento.
La mirada de Dios sobre Caín y Abel
Fue a través de sus lecturas y de sus trabajos como Magali descubrió la línea de investigación que estructuraría su trabajo de fin de máster. Se interesó por la manera en que suele traducirse la relación de Dios con las ofrendas de Caín y Abel en el cuarto capítulo del Génesis. El verbo hebreo utilizado en el texto puede entenderse, en particular, a través de la idea de mirada. Esta dimensión llamó especialmente su atención.
Decidió entonces situar esta cuestión de la mirada en el centro de su estudio: ¿qué significa que la mirada de Dios se dirija hacia uno y no hacia el otro?
Esta cuestión adquiere una resonancia particular cuando se relaciona con su ámbito de especialización. En el psicoanálisis, la mirada ocupa, en efecto, un lugar importante en la reflexión sobre la construcción del sujeto.
A partir de ahí, Magali se interesó también por las palabras dirigidas por Dios a Caín, mientras que en este pasaje no se dirige ninguna palabra comparable a Abel.
Su trabajo se estructura así en torno a una comparación entre la mirada y la palabra, y en torno a la manera en que cada uno es mirado o interpelado en el relato bíblico.
Una investigación que ilustra perfectamente el encuentro entre los dos universos que habían motivado su recorrido: la exégesis y el psicoanálisis.
Leer la Biblia de otra manera
Al término de esta formación, Magali no sabe con precisión si fue su trabajo de fin de máster o el conjunto del máster lo que transformó su mirada sobre la Biblia. Pero una convicción se ha arraigado profundamente en ella: un texto bíblico nunca queda definitivamente agotado por una sola lectura. Ha redescubierto la posibilidad de leer un mismo pasaje en varios niveles y de encontrar en él, con el paso del tiempo, nuevos significados.
«Cuando leemos un pasaje bíblico, podemos leerlo de manera infinita, en definitiva, porque siempre encontramos en él un sentido nuevo que no habíamos visto en la lectura anterior».
Esta multiplicidad de lecturas abre también un espacio de diálogo. Dos personas pueden leer los mismos versículos y descubrir en ellos resonancias diferentes.
Para Magali, la exégesis se convierte así también en una manera de entrar en una reflexión antropológica: al leer los textos, sus diferentes interpretaciones y las experiencias humanas que ponen en escena, también se perfila una mejor comprensión del ser humano.
Su recorrido con Domuni también le permitió superar una visión compartimentada de los saberes. Menciona, en particular, su interés por los trabajos de investigadores capaces, al mismo tiempo, de producir una investigación universitaria de alto nivel y de hacer accesibles sus temas a un público más amplio.
Esta articulación entre investigación y transmisión la marcó especialmente. Así, pudo presentar su propio trabajo de máster a colegas psicólogos y psicoanalistas, abriéndoles una puerta hacia los textos bíblicos a partir de su enfoque.
La exégesis ya no se le presenta, por tanto, como una disciplina reservada a un círculo académico o teológico. Puede entrar en diálogo con otras disciplinas y llegar a personas que no necesariamente se consideran especialistas en la Biblia.
Estudiar en la edad adulta: una libertad, pero también un compromiso
A partir de su experiencia, Magali tiene también una visión especialmente positiva de la posibilidad de retomar los estudios en la edad adulta.
Para ella, uno de los grandes intereses de Domuni reside en su capacidad para adaptar los estudios a la realidad de la vida de cada persona.
No es necesario seguir el ritmo universitario tradicional, de septiembre a junio, con plazos idénticos para todos. Cada persona puede organizar su trabajo en función de sus limitaciones y de su manera de aprender.
Esta libertad requiere, no obstante, autonomía y disciplina.
Sobre todo, permite que las personas que trabajan, que tienen una familia o que viven lejos de los centros universitarios puedan seguir aprendiendo y construir un verdadero recorrido académico.
El recorrido de Magali Bonhomme ilustra otra manera de concebir los estudios universitarios.
En el origen de su iniciativa no se encontraba necesariamente la búsqueda de una nueva cualificación profesional. Había, ante todo, una curiosidad intelectual, un interés por los textos bíblicos y el deseo de poner en diálogo dos campos que habían marcado profundamente su trayectoria: la psicología y la exégesis.
A lo largo de los años, esta curiosidad se transformó en un verdadero camino.
Estudiar los textos bíblicos con las herramientas de la exégesis le permitió contemplarlos de otra manera. Cruzarlos con el psicoanálisis le abrió nuevas vías de reflexión. Y la posibilidad de estudiar a su propio ritmo le permitió integrar esta investigación en una vida ya rica en responsabilidades.
Su testimonio recuerda así que retomar los estudios puede responder a una aspiración profundamente personal: comprender más, cuestionar aquello que creíamos conocer y permitir que una nueva disciplina transforme nuestra mirada sobre el mundo y sobre nosotros mismos.
