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Vitoria, una luz para la universidad de hoy

Vitoria, una luz para la universidad de hoy

11 junio 2026

Con motivo del quinto centenario de la atribución de la Cátedra de Prima a Francisco de Vitoria en la Universidad de Salamanca, la Universidad Francisco de Vitoria inauguró, en su campus de Madrid, el VII Congreso Razón Abierta. Organizado del 8 al 10 de junio, este congreso internacional, bajo el lema «Francisco de Vitoria, luz para un mundo incierto», reúne a investigadores y expertos procedentes de numerosos países para reflexionar sobre la actualidad del maestro dominico de Salamanca.

La elección de este tema no responde a una simple conmemoración. Invita a releer a Vitoria no como una figura inmóvil de la historia, sino como un recurso intelectual para pensar los desafíos contemporáneos: el derecho internacional, la guerra justa, la economía, los derechos humanos, la inteligencia artificial, las migraciones y la propia misión de la universidad. Quinientos años después de su incorporación a la enseñanza magistral en Salamanca, su pensamiento sigue iluminando los espacios donde se buscan los fundamentos del derecho, la justicia y el bien común.

Bajo el signo de la razón abierta

La apertura institucional del congreso estuvo a cargo de Daniel Sada, rector de la Universidad Francisco de Vitoria, y de Leopoldo Prieto, director del congreso y profesor de Filosofía Moderna en la UFV. Ambos subrayaron la vocación profundamente universitaria de este encuentro: propiciar el diálogo entre disciplinas, cuestionar las certezas establecidas y buscar, en la herencia de Vitoria, una manera de habitar intelectualmente las incertidumbres del presente.

La noción de «razón abierta», situada en el corazón de la identidad de la Universidad Francisco de Vitoria, orienta el conjunto del congreso. Se trata de una razón que no se reduce ni al cálculo, ni a la eficacia, ni a la especialización técnica, sino que acepta dialogar con la totalidad de lo real. Desde esta perspectiva, las intuiciones de Vitoria sobre la dignidad humana, la ley natural, los derechos de los pueblos, la circulación y la comunidad del mundo recuperan una fuerza singular.

El congreso reúne a más de 230 participantes inscritos procedentes de 15 países y cuenta con 66 comunicaciones aceptadas tras la evaluación del comité científico. Los trabajos abordan, entre otros temas, la Escuela de Salamanca, la guerra, el poder civil, la economía, la ley natural, los derechos humanos, la inteligencia artificial y el futuro de la universidad.

Marie Monnet, rectora de Domuni Universitas, invitada a inaugurar el congreso

La conferencia inaugural fue pronunciada por Marie Monnet, rectora de Domuni Universitas. Intervino en Madrid en calidad de rectora de una universidad internacional, en una institución que lleva el nombre de Francisco de Vitoria. Religiosa dominica, jurista y especialista en derecho internacional, ha dedicado sus investigaciones a la Escuela de Salamanca y a Vitoria, especialmente a través del estudio de la libre circulación de las personas, del ius communicationisy del nacimiento de un pensamiento jurídico universal.

Su intervención, titulada «Francisco de Vitoria, luz para la universidad en tiempos de incertidumbre», propuso una reflexión a la vez universitaria, jurídica y espiritual. Desde las primeras líneas, Marie Monnet situó el núcleo de su planteamiento: hablar de Vitoria en una universidad que lleva su nombre no consiste únicamente en honrar una memoria. Significa acoger una vocación.

«Una universidad que lleva el nombre de Francisco de Vitoria no lleva únicamente el recuerdo de un gran teólogo, de un jurista, de un dominico, de un maestro de Salamanca. Lleva una pregunta». Y esa pregunta sigue plenamente vigente: «¿Qué puede la razón cuando el mundo se vuelve incierto? ¿Qué puede el derecho cuando el poder tiende a justificarse a sí mismo, cuando la fuerza se convierte en el único argumento? ¿Qué puede la universidad cuando las sociedades dudan de la verdad, de la justicia, de la paz y, a veces, incluso del propio ser humano?»

Con estas palabras, la conferencia inaugural marcó el tono del congreso. Releer a Vitoria hoy no significa buscar en el siglo XVI respuestas prefabricadas para los problemas del siglo XXI. Significa recuperar una forma de pensar. «Un pensamiento puede seguir iluminando», afirmó Marie Monnet. «Una tradición puede seguir abriendo el futuro».

Vitoria, maestro de un pensamiento valiente

Marie Monnet recordó que Francisco de Vitoria no pensó en un mundo estable. El siglo XVI fue una época marcada por la expansión repentina del mundo conocido, las conquistas, las violencias, los conflictos religiosos y las rivalidades políticas e imperiales. Europa descubría pueblos, culturas y formas de organización política que desconocía, pero ese encuentro se producía en un contexto de dominación y asimetría.

Es precisamente en esa situación donde Vitoria formula la pregunta decisiva: «¿Con qué derecho?». Para Marie Monnet, esta interrogación constituye una de las grandes preguntas universitarias, porque impide confundir el hecho consumado con la justicia, la victoria con el derecho y el poder con la verdad. Como recordó en su conferencia, Vitoria piensa «en una época en la que el poder busca su justificación», cuando «la conquista quisiera convertirse en derecho por el simple hecho de haberse producido».

Frente a esta tentación, Vitoria opone una exigencia de razón y de derecho. Rechaza que la fuerza cree legitimidad. Afirma que los pueblos encontrados por los españoles no están privados de derechos debido a sus diferencias religiosas, culturales o políticas. «Los indígenas poseen dominium. Poseen soberanía. Poseen derechos. Son sujetos de derecho», subrayó Marie Monnet.

Esta afirmación sigue constituyendo el núcleo de la actualidad de Vitoria. Recuerda que la universidad tiene la misión de formar inteligencias capaces de resistir la fascinación del hecho consumado. Como expresó Marie Monnet, «una universidad existe para que el pensamiento pueda resistir la fascinación del hecho consumado». Existe para recordar que «el derecho no es la máscara de la fuerza, sino el límite de la fuerza».

El ius communicationis: una concepción de la relación justa

Uno de los ejes centrales de la conferencia inaugural fue el ius communicationis, noción fundamental en el pensamiento de Vitoria. Marie Monnet lo presentó como «el derecho de comunicación, el derecho de intercambio, el derecho de relación, el derecho a circular y a entrar en relación con los demás».

Esta intuición, nacida en el contexto de la primera globalización, conserva una sorprendente actualidad. Afirma que los seres humanos no están hechos para vivir en mundos cerrados, sino para entrar en relación, encontrarse, circular, intercambiar y aprender unos de otros. Sin embargo, esta apertura solo es justa cuando respeta al otro. En Vitoria, la comunicación nunca puede convertirse en invasión, depredación o dominación.

Marie Monnet insistió en esta tensión mediante una formulación contundente: «La apertura sin justicia se convierte en dominación. La justicia sin apertura puede convertirse en cierre». El genio de Vitoria consiste precisamente en mantener unidas estas dos exigencias: la apertura y la justicia, la movilidad y el derecho, la relación y la reciprocidad.

En un mundo marcado por la rápida circulación de personas, capitales, mercancías, imágenes, datos y conocimientos, esta reflexión resulta particularmente fecunda. La conexión no basta para crear comunidad. La circulación no basta para producir justicia. La globalización no basta para generar fraternidad. Es necesario que la relación esté ordenada por el reconocimiento del otro como sujeto.

Una profunda resonancia con Domuni Universitas

Esta reflexión conecta directamente con la experiencia y la misión de Domuni Universitas. Como universidad internacional en línea, Domuni acoge a estudiantes dispersos en numerosos países y hace del acceso al conocimiento, de la circulación de la enseñanza y del diálogo intercultural elementos constitutivos de su proyecto académico.

Al intervenir como rectora de Domuni Universitas, Marie Monnet inscribió su reflexión en una experiencia universitaria concreta: la de una institución que busca hacer posible una formación exigente más allá de las fronteras geográficas, sociales y culturales. En este sentido, el ius communicationis de Vitoria ilumina la vocación contemporánea de una universidad capaz de vincular personas, tradiciones intelectuales, disciplinas y culturas.

Domuni Universitas encarna así, a su manera, una actualización de la intuición vitoriana: el conocimiento no debe quedar encerrado en un territorio ni reservado a un círculo restringido. Está llamado a circular, pero según una lógica de servicio, de formación de las conciencias y de bien común. Como señaló Marie Monnet en su conferencia, «una universidad digna de Vitoria no se limita a estar abierta al mundo. Busca comprender qué significa una apertura justa al mundo».

La universidad ante los desafíos de la inteligencia artificial

El Congreso Razón Abierta no se ha limitado a cuestiones históricas. También ha situado la herencia de Vitoria en los debates contemporáneos, especialmente en aquellos abiertos por la inteligencia artificial. Marie Monnet mostró que la pregunta planteada por Vitoria en el siglo XVI reaparece, bajo otra forma, en el siglo XXI: ¿qué es el ser humano? ¿Qué es una persona? ¿Qué es aquello que no puede reducirse a un cálculo, a un dato, a un rendimiento o a un tratamiento algorítmico?

Recordó que toda nueva forma de poder requiere pensamiento, derecho y ética. En tiempos de Vitoria, el poder conquistador debía someterse al juicio de la razón y del derecho. Hoy, el poder tecnológico exige el mismo discernimiento. «No todo lo que es posible es justo. No todo lo que es eficaz es humano. No todo lo que es rápido es sabio», afirmó.

La universidad tiene aquí una misión esencial: no formar únicamente usuarios de tecnologías, sino conciencias capaces de discernir. Debe aprender a situar la cuestión del servicio al ser humano, de la dignidad humana y del bien común en el centro mismo de la innovación.

Vitoria, un profesor para nuestro tiempo

La primera jornada del congreso estuvo también dedicada a la figura de Vitoria como maestro y a la misión del profesor universitario en la actualidad. Diversas mesas redondas abordaron el papel del profesor como educador del juicio y la unidad del saber, desde la universidad del siglo XVI hasta la universidad contemporánea.

Marie Monnet insistió especialmente en esta dimensión docente del legado vitoriano: «Vitoria fue profesor. Y eso no es un detalle». Su influencia no procede únicamente de una obra escrita, sino también de una enseñanza impartida en la universidad, retomada por los estudiantes, discutida y transmitida. «Una clase puede atravesar los siglos. Una pregunta formulada ante estudiantes puede modificar la historia del derecho», destacó.

Esta convicción coincide con la misión más profunda de toda universidad: formar no solo competencias, sino también conciencias. Enseñar no consiste únicamente en transmitir conocimientos; implica formar una manera de buscar la verdad, ejercer el juicio, resistir los eslóganes y servir al mundo con justicia.

Una luz humilde y exigente

Las jornadas del congreso continúan esta reflexión abordando los debates políticos, jurídicos, económicos y culturales vinculados a la herencia de la tradición salmantina. El programa prevé intervenciones sobre derecho internacional, guerra justa, poder civil, economía, evangelización en la universidad y conciencia en la era de la inteligencia artificial.

Al celebrar los 500 años de la Cátedra de Prima de Francisco de Vitoria, la Universidad Francisco de Vitoria no se limita a volver la mirada hacia una gran figura del pasado. Invita a asumir su legado como una responsabilidad para el presente.

La conferencia inaugural de Marie Monnet expresó esta convicción con particular fuerza. La luz de Vitoria, recordó, no es una luz que simplifique o elimine la complejidad. Es «una luz más humilde y más exigente», que ayuda a distinguir «al ser humano de aquello que lo amenaza, el derecho de la fuerza, la movilidad de la invasión, la apertura de la depredación y la técnica de la sabiduría».

Quizá ahí resida la actualidad más profunda de este congreso: recordar que la universidad no es solamente un lugar de adaptación a las transformaciones del mundo, sino un lugar de discernimiento. Existe para buscar la verdad, formar conciencias, servir la dignidad humana y construir puentes de justicia entre los pueblos.

Releer hoy a Francisco de Vitoria, en Madrid, cinco siglos después de Salamanca, significa recuperar una exigencia fundamental: aprender a mirar al ser humano en la verdad para no desesperar jamás de él. Porque, retomando las palabras finales de Marie Monnet, «el ser humano es frágil, pero es magnífico. Y es a esta magnífica humanidad a la que la universidad tiene la misión de servir».

Puede leer aquí la intervención de la Dra. Marie Monnet, O.P.