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Domuni Universitas reinventa su pedagogía en la era de la inteligencia artificial

22 octubre 2026

La irrupción de la inteligencia artificial está transformando la manera de aprender, escribir e investigar. Domuni Universitas ha decidido asumir todas las consecuencias de esta transformación y replantear profundamente su enfoque pedagógico. Cuando una máquina puede producir un texto en cuestión de segundos, lo que importa ya no es únicamente lo que el estudiante sabe, sino lo que es capaz de hacer con ese conocimiento: comprender, establecer relaciones, argumentar y ejercer su juicio crítico. Por ello, la institución está reorganizando sus cursos e introduciendo nuevas modalidades de evaluación. Estas tienen como objetivo certificar la aplicación efectiva de las competencias, en el marco de una formación universitaria que mantiene plenamente sus exigencias académicas.

LA IA CAMBIA LAS REGLAS DEL JUEGO

Hoy en día, una herramienta de inteligencia artificial generativa puede redactar en unos instantes un ensayo, un resumen o una síntesis bibliográfica aparentemente bien elaborados. Para cualquier institución de educación superior, y especialmente para una institución que imparte toda su formación en línea, esto plantea una cuestión de gran importancia: ¿qué valor tiene un trabajo realizado a distancia si nada permite establecer que el estudiante ha comprendido su contenido?

En lugar de confiar únicamente en la supervisión o en las herramientas de detección, Domuni Universitas ha optado por revisar su manera de enseñar y evaluar. El texto producido ya no constituye el único indicador del aprendizaje. También es necesario examinar el razonamiento que lo sustenta, las decisiones en las que se basa y la capacidad del estudiante para responder personalmente por él.

A ello se añade una realidad propia de la enseñanza a distancia. El estudiante sigue su formación desde su entorno personal, frente a una pantalla, mientras compagina sus estudios con las exigencias y limitaciones de la vida cotidiana. Para mantener su atención y favorecer el aprendizaje, es necesario diversificar los métodos pedagógicos y otorgarle un papel más activo a lo largo de todo su recorrido académico.

LO QUE LA MÁQUINA NO PUEDE HACER EN LUGAR DEL ESTUDIANTE

Los trabajos de Jacques Tardif, especialista canadiense en ciencias de la educación, ayudan a comprender el alcance de esta cuestión. Para él, la competencia no se reduce a la posesión de conocimientos. Consiste en la capacidad de movilizar saberes y habilidades en una situación determinada para producir un resultado pertinente.

Precisamente ahí reside la diferencia con la inteligencia artificial. Una máquina puede reproducir información. No puede comprender en lugar del estudiante, ejercer su juicio por él ni asumir en su nombre una posición argumentada. Además, para utilizar estas herramientas con discernimiento, es necesario disponer de conocimientos sólidos: solo así es posible detectar un error, una aproximación imprecisa o un razonamiento frágil.

La renovación pedagógica de Domuni persigue, por tanto, un doble objetivo. Permite a los estudiantes adquirir de manera autónoma conocimientos sólidos. Posteriormente, los lleva a movilizar esos conocimientos para analizar una situación, construir un razonamiento, defender una postura o realizar una producción concreta.

Este enfoque se basa también en una distinción entre el fondo y la forma. El fondo comprende los conocimientos, los conceptos y los recursos que el docente desea transmitir. La forma designa la manera en que estos contenidos se organizan y presentan para facilitar su comprensión y asimilación.

En Domuni Universitas, los cursos se apoyan en la experiencia de profesores y especialistas en sus respectivas disciplinas. Estructuran los conocimientos, desarrollan una reflexión científica y proponen un auténtico recorrido intelectual. Esta dimensión académica sigue siendo esencial.

Sin embargo, transmitir conocimientos no es suficiente. Es necesario que los estudiantes los retengan, establezcan relaciones entre ellos y sepan utilizarlos. Esta convicción ha llevado a la institución a transformar la presentación de sus cursos y la organización de los procesos de aprendizaje.

TRANSMITIR, FAVORECER LA PARTICIPACIÓN Y PROMOVER LA ACCIÓN: UN TRABAJO DE INGENIERÍA PEDAGÓGICA

Para llevar a cabo esta transformación, Domuni Universitas ha contado con un equipo de ingeniería pedagógica dirigido por Damien Will, especialista en este ámbito y en la digitalización de la formación. Su experiencia se centra, en particular, en el diseño de itinerarios de aprendizaje electrónico y entornos de aprendizaje en línea.

Los cursos combinan ahora tres enfoques complementarios:

  • La pedagogía transmisiva conserva un papel fundamental. El profesor presenta los conocimientos y las referencias indispensables para el estudio de una disciplina. Sin esta base, el estudiante carece tanto de los fundamentos necesarios para profundizar en su reflexión como de los medios para ejercer una mirada crítica sobre lo que le ofrecen las herramientas digitales.

  • La pedagogía participativa prolonga esta transmisión. El estudiante responde a preguntas, comprueba su comprensión, recupera una definición o relaciona distintos elementos del curso. Estas actividades periódicas reactivan los conocimientos y mantienen la atención.

  • La pedagogía activa lleva al estudiante a construir su propio pensamiento. Busca recursos, contrasta ideas, sintetiza información y elabora una respuesta personal. El trabajo universitario se convierte así en una auténtica construcción intelectual que ninguna herramienta puede realizar en su lugar.

Estos enfoques se articulan de manera progresiva. Los conocimientos transmitidos constituyen la base de las actividades interactivas, que a su vez preparan para los trabajos que requieren una mayor autonomía. De este modo, el estudiante avanza desde el descubrimiento de los conceptos hasta su aplicación.

El equipo ha definido una estructura común para todos los cursos, en lugar de diseñar por separado el funcionamiento de cada asignatura. Este marco no elimina la singularidad de las disciplinas: las actividades siguen adaptándose a los contenidos de cada curso. Los profesores conservan su papel esencial en la definición y actualización de los conocimientos. Una revisión anual permite a los responsables de los cursos actualizar los recursos y las referencias bibliográficas y, cuando resulta necesario, modificar la manera de abordar determinados temas.

La transformación se basa, por tanto, en la articulación de dos tipos de experiencia. Los especialistas de cada disciplina garantizan la calidad académica, mientras que la ingeniería pedagógica organiza las condiciones que favorecen el aprendizaje.

ACTIVIDADES PARA APRENDER HACIENDO

En distintas etapas de su recorrido académico, los estudiantes realizan ejercicios sobre los conceptos estudiados. Responden a cuestionarios, ordenan elementos, clasifican conceptos o completan textos con espacios en blanco. Estos ejercicios les permiten comprobar progresivamente su comprensión. También los involucran a lo largo de la lectura, en lugar de mantenerlos en una posición meramente receptiva.

Cada curso concluye con herramientas de síntesis: un mapa mental, un resumen y un glosario. Estas herramientas ayudan al estudiante a organizar sus conocimientos e identificar los conceptos esenciales.

Estas actividades no sustituyen el contenido universitario, sino que acompañan su asimilación. Preparan la siguiente etapa, en la que el estudiante deberá movilizar sus conocimientos en un trabajo personal argumentado.

EVALUACIONES DISEÑADAS EN TORNO A SITUACIONES CONCRETAS

La evaluación es el ámbito en el que la respuesta a la inteligencia artificial se manifiesta con mayor claridad. Hasta ahora, el estudiante realizaba un cuestionario y un trabajo por cada curso. El trabajo aislado, que puede delegarse fácilmente en una máquina, da paso a un sistema de evaluación más exigente.

Cada semestre, los estudiantes realizan ahora una misión estructurada en torno a tres entregables, seguida de una defensa oral. Los trabajos solicitados pueden adoptar distintas formas: un informe, un expediente, un glosario, un análisis comparativo u otra producción que responda a los objetivos del programa.

La misión suele integrar dos o tres cursos. El estudiante combina los conocimientos adquiridos en distintas asignaturas y construye una respuesta coherente, en lugar de tratar cada curso como un conjunto aislado.

Los entregables siguen una progresión. Los dos primeros invitan a reproducir, seleccionar y sintetizar los conceptos estudiados. El tercero exige que el estudiante adopte una posición, tome decisiones y desarrolle una argumentación personal.

Las situaciones propuestas se inspiran en realidades profesionales. Por ejemplo, un estudiante puede asumir el papel de un responsable de proyectos interculturales encargado de redactar un informe sobre la vida intercultural de un municipio. Para ello, debe movilizar sus conocimientos teóricos y elaborar una producción concreta, evaluada según criterios definidos. Al tratarse de una misión contextualizada, progresiva y basada en varios cursos, implica al estudiante mucho más que una pregunta genérica de ensayo.

El cuestionario de final de curso sigue siendo un elemento esencial de la validación. Permite comprobar la adquisición y memorización de los conocimientos. Los entregables, realizados una vez validados varios cursos, evalúan otro aspecto: la capacidad del estudiante para movilizar lo aprendido en un trabajo de aplicación práctica. Ambas modalidades de evaluación se complementan.

LA DEFENSA ORAL, NÚCLEO DEL SISTEMA DE EVALUACIÓN

Cada misión, y por tanto cada semestre, concluye con una defensa oral. Uno o dos especialistas del ámbito correspondiente, que han leído previamente los entregables, preguntan al estudiante sobre sus decisiones, sus análisis y su razonamiento.

Frente a la inteligencia artificial, esta etapa resulta decisiva. Una máquina puede producir un texto, pero es necesario haberlo comprendido para explicarlo y haberlo elaborado intelectualmente para defenderlo. El estudiante debe explicar su método de trabajo, justificar sus conclusiones y mostrar cómo ha articulado los conceptos estudiados. La defensa oral garantiza así que el trabajo presentado es realmente suyo, en el sentido más exigente del término.

También ofrece un intercambio directo con los docentes, que proporcionan comentarios sobre el trabajo y acompañan el progreso del estudiante. En un itinerario formativo íntegramente en línea, este momento de diálogo recupera la tradición universitaria más antigua: la discusión argumentada entre un maestro y un estudiante.

«DOMUNI CERTIFICA LA APLICACIÓN DE LAS COMPETENCIAS, NO SIMPLEMENTE LOS CONOCIMIENTOS»

Esta frase resume la ambición de la renovación pedagógica. En una época en la que la información está disponible de forma inmediata, un título universitario ya no puede acreditar únicamente que un estudiante ha acumulado conocimientos. Debe demostrar que sabe utilizarlos con rigor y discernimiento.

Un estudiante puede obtener una excelente calificación en un cuestionario si domina perfectamente los conceptos estudiados. Sin embargo, saber reconocerlos o reproducirlos no significa necesariamente saber utilizarlos para analizar una situación, elaborar una respuesta o justificar una decisión. Este es precisamente el objetivo de las misiones. Ante una situación contextualizada, el estudiante debe comprender lo que se le pide, seleccionar los conocimientos pertinentes, relacionarlos y producir un documento argumentado. Posteriormente, debe responder por su trabajo de manera oral.

Los conocimientos académicos siguen ocupando un lugar central en este enfoque. Domuni pretende formar estudiantes que dominen los conceptos de su disciplina y sepan aplicarlos con discernimiento, incluso en un entorno transformado por la inteligencia artificial. El rigor científico y la aplicación práctica de los conocimientos se complementan a lo largo de todo el recorrido académico.

Este enfoque también responde a las expectativas de quienes desean reorientar su trayectoria profesional. Un titulado en teología o en humanidades puede profundizar en su especialidad mientras se prepara para evolucionar profesionalmente, cambiar de carrera o desarrollar una actividad en el ámbito de la mediación intercultural, la enseñanza religiosa o el trabajo asociativo.

El objetivo es permitir que cada estudiante comprenda los conocimientos, establezca relaciones entre ellos y los movilice de manera pertinente. La formación universitaria se convierte así en un verdadero motor de desarrollo intelectual y profesional, mientras que el aprendizaje sigue siendo responsabilidad del propio estudiante.

 

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