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« Ni judíos ni griegos »: « La universalidad del Evangelio no borra las diferencias, las reconcilia »

« Ni judíos ni griegos »: « La universalidad del Evangelio no borra las diferencias, las reconcilia »

16 julio 2026

¿Por qué dedicar más de doscientas páginas a la Carta a los Gálatas? En Ni judíos ni griegos, Norbert Tibeau demuestra que esta carta de san Pablo ilumina cuestiones sorprendentemente actuales: la identidad, la diversidad, la unidad, la libertad y el diálogo entre los pueblos. Con motivo de la publicación de su obra, reflexiona sobre las convicciones que guiaron su investigación y sobre la permanente actualidad de un texto escrito hace dos mil años.

 

¿Por qué decidió dedicar un libro entero a la Carta a los Gálatas?

Porque probablemente sea uno de los textos más revolucionarios del Nuevo Testamento. Detrás de una cuestión que puede parecer muy técnica —¿debe imponerse la Ley de Moisés a los nuevos conversos?—, Pablo responde en realidad a una pregunta universal: ¿qué es lo que une verdaderamente a los seres humanos?

Esta carta marca un punto de inflexión decisivo en la historia del cristianismo. Muestra que la salvación ya no está reservada a un solo pueblo o a una tradición particular, sino que se ofrece a toda la humanidad. He querido mostrar hasta qué punto esta intuición fundacional sigue iluminando nuestro tiempo.

 

El título Ni judíos ni griegos resulta inmediatamente evocador. ¿Por qué eligió esta expresión?

Porque resume todo el pensamiento de Pablo. Cuando escribe: «Ya no hay judío ni griego», no pretende eliminar las identidades. Afirma que las pertenencias culturales, sociales o étnicas ya no constituyen un obstáculo para la comunión en Cristo.

Esta frase se cita con frecuencia, pero pocas veces se profundiza en ella. Sin embargo, abre una reflexión de enorme alcance sobre la dignidad humana, la fraternidad y la vocación universal de la Iglesia. Sigue siendo de una actualidad sorprendente en un mundo donde las cuestiones identitarias ocupan un lugar central.

 

Usted insiste mucho en el paso de la Ley a la fe. ¿Por qué es tan importante?

Porque constituye el núcleo mismo del mensaje de Pablo. Tras su encuentro con Cristo, comprendió que la relación con Dios ya no se fundamenta principalmente en la observancia de preceptos, sino en una confianza viva en Cristo resucitado.

Esto no significa que la Ley sea despreciada. Conserva su lugar en la historia de la salvación, pero ya no constituye el fundamento de la justificación. Este cambio es esencial para comprender toda la teología paulina y el nacimiento del cristianismo.

 

Su libro va mucho más allá del comentario bíblico. También ofrece una amplia reflexión histórica y teológica.

Quería situar la Carta a los Gálatas en su contexto. Para comprender a Pablo, es necesario comprender el judaísmo de su tiempo, la misión entre los gentiles, las primeras comunidades cristianas y los debates que las atravesaban.

También quise dialogar con numerosos autores contemporáneos, entre ellos Joseph Ratzinger —Benedicto XVI—, así como historiadores, exegetas y teólogos. Esta diversidad de fuentes demuestra que la cuestión de la universalidad de la salvación sigue alimentando hoy la reflexión cristiana.

 

Al leer su obra, también descubrimos a un Pablo misionero, mucho más cercano a la realidad de lo que suele imaginarse.

Es un aspecto que me interesa especialmente. Pablo no es un teólogo encerrado en un despacho. Es un hombre que viaja constantemente, que se encuentra con pueblos muy diversos y dialoga con judíos de la diáspora, griegos, filósofos, comerciantes, esclavos y responsables de comunidades.

Su teología nace de esta experiencia concreta. Se elabora en contacto con las realidades humanas. Precisamente eso es lo que la hace tan actual.

 

Usted muestra que esta universalidad no significa uniformidad.

Exactamente. De hecho, es uno de los principales malentendidos que quería disipar. La universalidad cristiana no significa que todas las culturas deban convertirse en una sola.

Al contrario, Pablo respeta profundamente a los pueblos que encuentra. Anuncia el mismo Evangelio, pero sabe expresarlo en contextos diferentes. La unidad que propone nunca niega las diferencias; es una comunión que las supera sin borrarlas.

 

¿Encuentra esta reflexión un eco particular en el mundo actual?

Estoy profundamente convencido de ello. Nuestras sociedades se enfrentan a tensiones identitarias, religiosas y culturales que pueden conducir al repliegue o a la desconfianza.

Sin ofrecer respuestas simplistas, Pablo nos invita a cambiar de perspectiva. Nos recuerda que la dignidad de la persona precede a toda pertenencia y que la fe abre un espacio en el que cada uno puede ser acogido sin renunciar a su propia historia. Esta convicción puede alimentar hoy el diálogo entre las culturas, así como el diálogo ecuménico e interreligioso.

 

Su obra también concede un lugar importante al bautismo. ¿Por qué?

Porque, en el pensamiento de Pablo, el bautismo manifiesta de manera concreta esa universalidad de la salvación. Gracias a él, todos pasan a formar parte de un mismo pueblo, sin distinción de origen, condición social o cultura.

El bautismo no elimina las diferencias humanas; otorga una nueva identidad fundada en la filiación divina. Esta perspectiva es esencial para comprender la unidad de la Iglesia tal como la concibe Pablo.

 

¿Qué espera que el lector conserve al cerrar su libro?

Me gustaría que redescubriera a san Pablo desde una nueva perspectiva. A veces se le presenta como un autor difícil o incluso austero. En realidad, fue un hombre apasionado, impulsado por una inmensa esperanza y por el deseo de que las comunidades superaran sus divisiones.

Si el lector cierra este libro con el deseo de volver a leer la Carta a los Gálatas y descubrir en ella una palabra viva que realmente le hable, habré alcanzado mi objetivo. Las grandes cuestiones que Pablo afrontó —la libertad, la identidad, la fraternidad y la salvación— siguen siendo las nuestras. Esa es, sin duda, la razón por la que su mensaje continúa, dos mil años después, interpelando a nuestro mundo y abriendo caminos de esperanza.

 

Esta obra está disponible en francés.

→ Descubra y adquiera el libro en formato digital o impreso.