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EL JUICIO DE LOS 7 DE CHICAGO (USA 2020, Plataforma Netflix)

EL JUICIO DE LOS 7 DE CHICAGO (USA 2020, Plataforma Netflix) 30 de Abril de 2021

Al menos dos de las mejores películas sobre juicios de las últimas décadas le deben gran parte de su maestría a la escritura de Aaron Sorkin. Un guionista superdotado (El ala oeste de la Casa Blanca, serie de TV, 1999) que revolvió las aguas de uno de los grandes subgéneros de Hollywood con Algunos hombres buenos (1992) y sobre todo con La red social (2010), sobre la fundación de Facebook y una prodigiosa disección del sustrato amoral del mundo que hoy pisamos. La actual película es tan convulsa como fluida y se acoge a cierta estética del cine liberal de Hollywood en los 70 del siglo pasado, aunque con más fuste ideológico que algunos títulos de Alan J. Pakula y Sydney Pollack.

Por segunda vez en su carrera, Sorkin dirige uno de sus guiones (aunque en él se toma ciertas libertades con la rigurosidad histórica en hechos, personajes, etc.). En dos horas (129 min.), concentra uno de los episodios más simbólicos de la batalla política y cultural que se libró en su país a fines de los años sesenta y que sentó en un mismo banquillo a algunos líderes de la izquierda y de los movimientos civiles contra la Guerra de Vietnam acusados de ser responsables de los graves disturbios callejeros contra la Seguridad Nacional, ocurridos un año antes en Chicago durante la convención del Partido Demócrata. El largo juicio iniciado en 1969 e impulsado por el nuevo Fiscal General, fue claramente político, caótico y surrealista, dando lugar a una serie de conflictos sociales -manifestaciones, movimientos ciudadanos, impulso de los derechos civiles- que pasarían a la posteridad en una época de grandes cambios en los Estados Unidos.

A nivel estructural y narrativo, la película cumple, tiene un buen pulso dramático y el montaje es acertado. Aparece una gran cantidad de nombres norteamericanos, pero a pesar de ello te enteras de lo que está pasando.

Si bien es una película coral, tiene un protagonista: el propio juicio. Pero su tensión acaba deslucida por decisiones algo toscas y visualmente pobres (como por ejemplo: su arranque tardío, su prólogo presentando a los acusados, algunos flashbacks innecesarios, la historia de la policía infiltrada, etc.).

Pero no es solo que lo que se dice esté muchas veces por encima de lo que se ve, es que Sorkin se enreda en una explicación convencional del contexto, restando fondo a algunos personajes centrales. Decisiones que lastran el potencial de su nudo temático centrado en el crucial duelo entre las estrategias políticas del activista líder del partido de la nueva izquierda Students for a Democratic Society y las del ácrata cabeza de los contraculturales yippies. Queda también deslucido el crescendo final y su épica: una toma de conciencia personificada por dos de sus protagonistas. Sin olvidar el asunto de la mordaza impuesta en pleno juicio por el juez al cofundador de los Panteras Negras, y cuyo eco resuena en el actual atroz asesinato de George Floyd y el movimiento Black Lives Matter.

Sorkin tiene una dirección funcional en su mayor parte y ágil, para ser una película dramática judicial, aunque visualmente no haga grandes alardes. A veces resulta autocomplaciente, algo academicista, demasiado correcta, como muy pensada para triunfar en la temporada de premios (en los pasados Oscar estaba postulada a varios y no le dieron ninguno). Denuncia sin renunciar al humor y sin caer en el maniqueísmo, pues su propósito es retratar un momento en el tiempo y crear un discurso ideológico que explique lo sucedido en 1970 pero también sea relevante en 2020 y su presentación es tan potente, auténtica y emotiva que parece que ha sucedido en la actualidad, logrando un drama judicial intenso que resuena en nuestro presente.

Excelentes interpretaciones de la gran mayoría de bastante conocidos actores estadounidenses e ingleses. Navega sobre las convenciones del género con solvencia, estando llena de diálogos ingeniosos, personajes relevantes, anécdotas, cambios temporales y multiperspectivismo como todo lo que ha escrito Sorkin. Acaba siendo resultona y a pesar de su duración, no pesa en ningún momento. No es demasiado memorable, pero es correcta y recomendable para cualquiera que aprecie un cine que es más discursivo que visual y de intención eminentemente divulgativa. Es una película digna, pero que se queda corta, pese a su oportunidad política, a sus destellos y al trabajo de varios de sus intérpretes.



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