DOMUNI UNIVERSITAS

Day for Night

INVISIBLES (España 2020)

INVISIBLES (España 2020) 26 de Agosto de 2020

Objeto en los últimos tiempos de numerosos textos de filosofía y de autoayuda, caminar ya no es percibido como un mero deporte sino como un rodeo para encontrarse con uno mismo. Es en este rodeo donde se sitúa Invisibles, una película de Gracia Querejeta.

Tres amigas cada jueves por la mañana se reúnen para caminar por el parque de su ciudad. Esta premisa le vale a Querejeta para trazar tres historias de sendas mujeres españolas actuales de clase media y de mediana edad, a las que escuchamos hablar de sus problemas personales. Comparten sus preocupaciones y sus ilusiones. No dudan en mentirse y en criticarse, tanto a las demás mujeres como a ellas mismas. Pero sobre todo, se preguntan por qué es tan difícil vivir en un mundo donde cuando pasas de los cuarentata te haces invisible.

Hablan y pasean, o mejor dicho riñen y pasean, ríen y pasean, sufren y pasean. Invisibles habla de la amistad dentro de un pequeño espacio de libertad como es el paseo de los jueves de cada semana. Discuten sobre los techos de cristal, el acoso, la adolescencia, las maternidades frustradas, cómo sobrellevar los 50, etc… Quizá abarque demasiados temas, pero en ningún momento cae en los tics de una previsible agenda feminista. Al revés, la tentación oportunista se esquiva con inteligencia pues no son mujeres ejemplares. Solo son tres mujeres muy distintas entre sí pero con sentimientos que se enfrentan y se abrazan a partes iguales, siendo demasiado invisibles para el resto. Sólo tratan de encontrar el camino para la felicidad, o al menos para estar satisfechas consigo mismas a pesar de sus miedos, frustraciones, dolores, pérdidas y soledades, si bien quizá sea un poco negativa la presentación de la mujer a esa edad.

La película se sostiene en la palabra y el talento de tres actrices capaces de llenar de gestos y matices la conversación, esa donde se esconde la verdad última de cada una que se resiste a salir a flote. Adriana Ozores, una profesora de matemáticas que ha perdido el sentido de su vocación y de su matrimonio, convierte su personaje en un inesperado y doloroso grito contra el cinismo. Emma Suárez, una ejecutiva del mundo del cine soltera y con sobrada seguridad en sí misma, carga con elegante humor y sutileza la mal llevada crisis de los 50 años de una mujer acostumbrada a ser el centro de todo. Y Nathalie Poza compone con enorme ternura a la tercera amiga, una mujer insegura, incapaz de plantarle cara ni al fantasma de la soledad ni a su hijastra. Las tres las interpretan excelentemente, y eso que en la industria cinematográfica actual las actrices que atraviesan la quinta década de sus vidas tienen cada vez más invisibles y tienen menos oportunidades de protagonizar una película, estando relegadas al papel secundario de madre y, posteriormente, de abuela.

Los paseos comienzan siendo una pequeña terapia de grupo, en la que las tres encuentran un hueco para desahogarse, pero esta cita semanal va pasando a ser de vital importancia según sus vidas se enredan más y más. Sabemos de ellas lo que nos cuentan, pero también acabamos descubriendo lo que callan. Es una película que bajo el sol de la mañana y la tenue sombra de los árboles nos asoma sin que casi nos demos cuenta a un thriller laboral, a un drama costumbrista y a una tragedia. En la que todo ocurre fuera de campo, como también están fuera de él maridos, ligues y familiares.

El texto -el guión es de Antonio Santos Mercero y la misma Gracia Querejeta- es preciso, intenso, ligero y rebosante, procura intriga, curiosidad y ganas de seguir en él, aunque a veces es demasiado literario, un tanto impostado, algo contra lo que deben luchar las actrices. La cinta dura 83 minutos y se agradece, pues tiene buen ritmo y escenas que pasan de lo humorístico al drama más desaforado. Como la vida misma.

Cada protagonista enfrenta su realidad a su manera, y así, sus dramas e inseguridades se convierten en historias que se quedan cercanas, pero un poco distantes. Una distancia quizá necesaria para poder reflexionar sobre el trasfondo de su mensaje sin caer en la autocompasión, invitando a retrotraernos a lo más reflexivo de uno.

Pero no es nada complaciente ni acomodaticio. Tampoco es que sea un film critico e incisivo con los problemas actuales que se mencionan, pues se centra más en cómo poder sobrellevar esa edad y cómo afrontar el resto de la vida.

Es pues una producción modesta, peripatética, con una puesta en escena sencilla y pequeñita, rodada con un inteligente minimalismo que concede todo el protagonismo a los diálogos y a las tres superlativas actrices.

 



« Más recientes Más antiguos »