DOMUNI UNIVERSITAS

Day for Night

EL OLVIDO QUE SEREMOS

EL OLVIDO QUE SEREMOS 28 de Septiembre de 2021

La personalidad, el trabajo, los ideales y la profundidad ética del doctor Héctor Abad Gómez en la ciudad de Medellín, de la violenta Colombia de los años setenta y ochenta del siglo pasado, tuvo en aquellos días de furia y sangre en el país sudamericano dimensiones estremecedoras. Su hijo, el escritor Héctor Abad Faciolince, narró sus jornadas de hogar y trabajo, de lucha, bondad, humanismo y tragedia, en la novela homónima en la que se basa esta hermosa película del veterano Fernando Trueba según un interesante guion de David Trueba. Y el director los ha visualizado con dos decisiones estéticas: la insistente división fotográfica de los dos tiempos fundamentales de la historia entre el blanco y negro y el color; y, sobre todo, las particularidades de este último, de un apagado emulador de las tonalidades de la época, tintes sin rotundidad y con matices nostálgicos. Todo ello imprime un aroma deliberadamente añejo, pero añejo al fin.

El olvido que seremos (Colombia 2020, 136 min.) va calando en el espectador conforme avanza su metraje, casi sin que se dé cuenta porque relata, y lo relata bien, una de esas vidas que es necesario contar y recordar: la de “un hombre bueno”, ese apelativo tan en desuso en tiempos de cinismo y fiereza, y la preciosa relación con su hijo varón, cuya memoria está basada en los grandes acontecimientos de una existencia relevante, como en los más pequeños detalles de la convivencia, la enseñanza y el cariño. Porque presenta a un hombre preocupado tanto por sus numerosísimos hijos como por los niños de clases menos favorecidas. En su casa de familia acomodada, se respiraba la vitalidad y la creatividad características de una educación fundamentada en la tolerancia y el amor, pero la violencia ambiental de aquellos años condicionaba la vida.

También se debe incluir la magnífica interpretación del español Javier Cámara, elección singular para poner cuerpo, rostro y, sobre todo voz y acento, al doctor Abad Gómez, entretejiendo la figura carismática y digna de un luchador por los derechos sociales, saliendo solo airosos el resto de amplísimos actores colombianos. Como decía François Truffaut sobre el cine de Jean Renoir, sus películas se ponían del lado de sus personajes. Y Trueba, pese a las indicadas discutibles decisiones formales, lo hace también en El olvido que seremos, frase tomada de unos versos del poeta argentino Jorge Luis Borges. Al final, son sus criaturas las que dominan un universo de palidez cromática, pero de categórica y bella turbación.



« Más recientes Más antiguos »